Y si me rompo tú me recompones. Y si me pierdo sé que sabrás encontrarme.
Admiración, porque veo cómo retienes en tu cabeza qué es lo que quieres, algo parecido a saber hacia dónde moverte si sales de un sitio a otro. Con el valor de decirlo y la certeza de hacerlo.
Sin desviarte del camino, enfocada en tus decisiones, pero dando mil vueltas y equivocándote a conciencia para acabar dónde y cómo quieres.
Cariño, porque aunque todas las palabras están llenas de ti, te quiero lo que está y, sobre todo, lo que no está escrito.
Felicidad eres tú.
Otro año más, vales la pena.
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