jueves, 31 de enero de 2013

y no saber qué decir

Puede que nunca tengamos el
suficiente valor para hacer lo que realmente sentimos, puede que seamos unos cobardes el resto de nuestras vidas por no decir lo que de verdad pensamos o por no saber qué decir. Quizás podemos seguir callados haciendo ver que no pasa nada a nuestro alrededor, que no nos importa que nuestras ilusiones se marchen mientras estamos sentados observando cómo las de los demás, de aquellos que no se han rendido, sí se cumplen. Quizás podemos llorar cada noche y quejarnos de que la vida no es justa, o gritar en silencio que la sociedad quiere vernos caer una y otra vez. Podemos pensar y quedarnos en blanco. Escondernos detrás de todas las inseguridades y no salir nunca más. Sin evitar que los miedos formen parte de nuestra rutina. Podemos seguir malgastándonos, dejándonos guiar únicamente por nuestra propia dejadez.

 La palabra conformidad está acomodada sin remedio en nuestra mente para el resto de nuestros días, sin ni siquiera pagar un alquiler o una hipoteca, y aunque la cabeza sea nuestra el derecho al desahucio nos lo quitaron desde que nacimos y nos lo intercambiaron por el miedo al fracaso. Vaciaron la confianza que era nuestra por derecho y poco a poco la llenaron de dudas. ¿Que quiénes son los culpables? Cambiemos 'quiénes' por 'quién' y todas las flechas nos apuntan a nosotros. Cada uno construímos nuestra propia coraza y nos hundimos en nuestro propio agujero negro. Yo lo sé. Me he metido en esto, tirándome al vacío sin culpas ajenas. Cada mañana me doy cuenta del miedo que tengo a no ser finalmente quien quiero ser, a no cumplir nada, a ser una infeliz, a no atreverme, a dar siempre pasos en falso, a acostumbrarme a las pérdidas y dejar de intentar ganar. ¿Qué estoy haciendo con mi vida? Paro, y pienso que el primer paso ya está dado. Admitir que tengo miedo, aceptarlo, y vivir con ello. Miedo, no sé a qué. Lo que me queda es emplazarlo a algo más mío, y con el tiempo olvidarlo, pero por ahora...AHORA QUÉ.
 

domingo, 27 de enero de 2013

SENTIR

Exprimir sentimientos. Llegar a extremos inalcanzables. Vivir nuevas experiencias. Temblar. Recorrer tu cuerpo en un escalofrío. Marcar tu espalda sin querer. Pelos de punta. Pasión desbordante. Besar tu cuello, tu boca, tu ombligo. Comerte las clavículas. Acariciar cada poro de tu piel. sentir y que tú sientas. Volar a otro mundo sin movernos del sitio. Alcanzar el nirvana. Éxtasis. Quererte sin límites y quererte ya. Lujuria. Deseo. Rabia. Morderte un poquito la vida. Colarme dentro de ti sin que te des cuenta. Llegar al Clímax. Disfrutar. Sentir de nuevo, y sentir mejor. Algo intenso entre los dos, lo sabemos bien. Y lo aceptamos. Y nos gusta. ¿Y qué hacemos? SENTIR, ¿qué vamos a hacer? ESTAMOS VIVOS.



"como un alma libre"

Como sentir sin sentir. Como estar medio muerta. Como mirar hacia atrás y pensar que lo que has vivido no ha valido para nada. O mirar lo que tienes y llorar. Llorar por no saber valorarlo, o quizás por no tenerlo. NO LO SÉ, como siempre. Estoy cabreada. A cada palabra, a cada letra que escribo me enfado un poco más. Y no quiero seguir escribiendo. Pero me sale sólo. ¿Qué me pasa? ¿A qué cojones viene este sentimiento? Yo pensé que lo de "emocionalmente inaccesible" me lo había tomado enserio. Y así era. Pero hay barreras que hasta un suspiro puede derribar. La mía se ha ido rayando poco a poco. Y ahora, ni se ve. Me siento insegura. No quiero hablar con nadie. No quiero que lo noten. Yo no soy así. Y me refugio. En películas. En mi cama, entre las sábanas. Entre lágrimas reprimidas y espaldas arañadas. Si pudiera, en alcohol también. No tengo ni idea de qué hacer. Estoy aquí, sola, a las doce de la noche, con el pelo empapado y las piernas ardiendo. Mirando la pantalla de este ordenador vacío. Pensando.
 Pensando.
 Pensando.
 Pensar es un asco. Por eso me gusta dormir. Porque es el único momento del día en que no pienso en mis cosas. En mis idioteces adolescentes, en esa mierda. Supongo que de mayor me reiré de esto. Si, casi seguro. Pero ahora no. Lo siento, querida "yo" adulta. Pero así soy. Y espero que tú sigas siendo como eres ahora. No sé a dónde voy con esto. Palabras sin sentido son lo que estoy escribiendo. Pues para eso no escribo más. Que chorrada. Quiero irme, joder. Dejar este puto pueblo e irme a un lugar donde nadie me conozca. Quiero pasearme por las calles como una nueva yo. Como alguien totalmente distinto. Quiero poder fumar por la calle y que nadie me mire mal. Quiero poder besar a mi novio sin que los vecinos me vean. Quiero libertad. Jodida y ansiada libertad. Soy un alma libre, solitaria. Y me angustio cuando no tengo salida. Es insoportable. Es lo que más deseo en esta vida. Esa libertad. De hacer lo que quiera. Porque ESE es mi sitio. Y no aquí.

viernes, 18 de enero de 2013

No lo sé

Inseguridad y un montón de dudas. Aunque si me piden una palabra, es miedo. Estoy hecha una cobarde. Me convierto en mis propios pros y sobre todo en mis contras. Me fascina la calma pero estoy buscando tempestad. Como lucha de contrarios, empate y desempate. Y acabamos en pérdida. O no. Porque pérdidas también implican ganancias. NO LO SÉ. Miedo otra vez. Nunca me sale empezar una entrada. Posiblemente, el principio sea la parte más difícil de todas. Sólo comienzo a escribir y quiero poner todo lo que me pasa, pero ponerlo bonito, no así, como salga. Plasmar el caos que tengo por mente en un texto que al leerlo, empatice. Espera, ¿sigo hablando de escribir? He vuelto a leer estas líneas una y otra vez y me he dado cuenta. El principio. Ese es el problema. ¿Cómo voy a tener una buena historia si no tengo un buen principio? Me paso la vida soñando, imaginando historias perfectas, completando finales que no tuvieron la oportunidad de ser felices, y ¡no me doy ni cuenta! Ni me entero de lo que se me pasa por delante cuando hago todo eso. Vivo de mi propia utopía; lo que es y no se ve, lo sobreentiendo, y lo que veo pero no es me vuelve loca. Pensar que gano cuando estoy perdiendo. Creer que vale la pena, si en realidad es una pérdida de tiempo. ¿Qué pasa? ¿Que todo lo que hago está mal? ¿Que el karma tiene cuentas pendientes? Vuelvo al miedo. Porque no lo sé. El problema está en mi. Soy yo. Soy así. A veces no me gusta. Y ni lo intento cambiar. No sé que me pasa últimamente. No lo sé explicar. Soy un "no lo sé" constante. Mi puto problema. ODIO cuando NO SÉ lo que quiero, lo que me pasa, lo que siento, lo que me hace falta. Por esta mierda de ignorancia, porque se podría llamar así, me quedo estancada en dónde estoy. En el limbo, donde nunca pasa nada y me pasa de todo. Quizás por miedo a lo que pueda ser. MIEDO. No lo sé, de nuevo. No me gusta pensar. No me gusta esto que estoy escribiendo. Pero me ayuda a SABER un poco de lo que ocurre por aquí. Por mi cabeza. Por mi. Y fuera. Pero no me gusta. ¿Y por qué? Eso si que lo sé. Y volvemos a lo de antes y lo de siempre. MIEDO. Cada letra que pulso es como acercarme más a lo que no sé. Como adentrarme en lo desconocido. Y, joder, eso asusta a cualquiera. Pisar terreno nuevo. Y se cierra el bucle, porque sigue siendo inseguridad y un montón de dudas.Desconfianza.