lunes, 4 de julio de 2016

like a phoenix in the water

Creí que no saldría, y aquí estoy. Hoy o en algún momento de ayer me atrevo a sentir. Me sorprendo pensándote a horas puntas y despuntas, dando una importancia no recíproca. Me reprendo, por no saber seguir sin ti, por la jodida dependencia, por los y si, los ojalá y toda esa mierda. En cambio no me engaño, nunca mejor con nadie, y eso es lo que me desgasta a tanta velocidad. Todo en ruinas a tu paso, incapaz de empezar una reconstrucción. Todavía. Juro que creí en algo, defiendo todos los días del calendario, señalados o simplemente porque sí. No hay arrepentimiento entre todas estas terminaciones nerviosas sin conectar ahora en mi cerebro. Mírame, rota por dentro y apretando fuerte el pecho, para no romper por fuera también.  Aun incapaz de escribir algo coherente, por fin, me atrevo a dirigirme a ti. Se puede renacer más fuerte de entre las cenizas. Ironías encadenadas porque me quemo sin arder. Olvidada recordando cada suspiro. Muerte lenta con este silencio. Qué vacíos estos cajones.Vacío todo en tu ausencia. Que la única forma de querer fue estar. Cuatro paredes contraen el espacio donde solía volar. No. Me llenaste al máximo, no me engaña este vacío. Palabras perdidas. Desgarres internos, madrugadas eternas, agonía crónica. Otra vez evito romperme por fuera también. Aunque. Si tú eres lo que aprieta, sal de mi pecho. Déjame arder.

viernes, 1 de julio de 2016

Sin darme cuenta ya estoy volviendo a ti, no solo mental sino físicamente. Los pasos se suceden sin pensar y vuelvo a donde tantas veces fuimos, de ser estar y querer. Y sangro todo aquello que no pude decir.