viernes, 18 de enero de 2013
No lo sé
Inseguridad y un montón de dudas. Aunque si me piden una palabra, es miedo. Estoy hecha una cobarde. Me convierto en mis propios pros y sobre todo en mis contras. Me fascina la calma pero estoy buscando tempestad. Como lucha de contrarios, empate y desempate. Y acabamos en pérdida. O no. Porque pérdidas también implican ganancias. NO LO SÉ. Miedo otra vez.
Nunca me sale empezar una entrada. Posiblemente, el principio sea la parte más difícil de todas. Sólo comienzo a escribir y quiero poner todo lo que me pasa, pero ponerlo bonito, no así, como salga. Plasmar el caos que tengo por mente en un texto que al leerlo, empatice. Espera, ¿sigo hablando de escribir? He vuelto a leer estas líneas una y otra vez y me he dado cuenta. El principio. Ese es el problema. ¿Cómo voy a tener una buena historia si no tengo un buen principio? Me paso la vida soñando, imaginando historias perfectas, completando finales que no tuvieron la oportunidad de ser felices, y ¡no me doy ni cuenta! Ni me entero de lo que se me pasa por delante cuando hago todo eso. Vivo de mi propia utopía; lo que es y no se ve, lo sobreentiendo, y lo que veo pero no es me vuelve loca. Pensar que gano cuando estoy perdiendo. Creer que vale la pena, si en realidad es una pérdida de tiempo. ¿Qué pasa? ¿Que todo lo que hago está mal? ¿Que el karma tiene cuentas pendientes? Vuelvo al miedo. Porque no lo sé.
El problema está en mi. Soy yo. Soy así. A veces no me gusta. Y ni lo intento cambiar. No sé que me pasa últimamente. No lo sé explicar. Soy un "no lo sé" constante. Mi puto problema. ODIO cuando NO SÉ lo que quiero, lo que me pasa, lo que siento, lo que me hace falta. Por esta mierda de ignorancia, porque se podría llamar así, me quedo estancada en dónde estoy. En el limbo, donde nunca pasa nada y me pasa de todo. Quizás por miedo a lo que pueda ser. MIEDO. No lo sé, de nuevo. No me gusta pensar. No me gusta esto que estoy escribiendo. Pero me ayuda a SABER un poco de lo que ocurre por aquí. Por mi cabeza. Por mi. Y fuera. Pero no me gusta. ¿Y por qué? Eso si que lo sé. Y volvemos a lo de antes y lo de siempre. MIEDO. Cada letra que pulso es como acercarme más a lo que no sé. Como adentrarme en lo desconocido. Y, joder, eso asusta a cualquiera. Pisar terreno nuevo. Y se cierra el bucle, porque sigue siendo inseguridad y un montón de dudas.Desconfianza.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario