Hoy la noche se trajo unas cervezas (de más) y algunas heridas. Mañana, lápiz de ojos marcado en la almohada y el cuadro más triste jamás pintado.
Una canción de amor de madrugada y vuelvo a recaer en el no saber qué mierda hacer con mi vida. Me emborracho hasta decirle a la luna que se apague. Y, después, irónicamente, siempre amanece. Y otro día más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario