miércoles, 31 de diciembre de 2014

Son todos los que están aunque no están todos los que son

Lluvia. Altibajos, acelerones, caídas, peligro por curvas, rodeos y caminos interminablemente agotadores.
Lágrimas, tensión, suicidios colectivos, nervios, horas insuficientes, agobio.
Comprensión, apoyo, risas, gilipolleces. Últimos esfuerzos, notas de corte, ojeras kilométricas.

Sol. Hogueras con apuntes. Liberación y viajes, fiesta, orquestas, playa y más fiesta, acampadas, noches sin dormir.
Litros de alcohol y buenrollismo, movimientos de cadera, misma lista de reproducción día y noche, cenas, fotos, videos.

Cambios y despedidas, aires nuevos, gente nueva, gente lejos y gente que sigue cerca. Fuerza, constancia.

Somos máquinas generadoras de recuerdos, y este año no hemos parado un segundo. Porque menudo vuelo nos hemos marcado en estas cuatro estaciones.
(Inevitables las turbulencias)
365 días para cumplir y celebrar mayorías de edad, madurando y tomando conciencia de nosotros mismos. Que ya era hora. Para darnos cuenta de que en "el peor curso de nuestra vida" la fortaleza mental ha sido más productiva y potente que la física. Para encajar las piezas de este inmenso rompecabezas.
Por 2015 con todos los que están.
-y con los que quieran quedarse-

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