Vuelves...otra vez a las tres de la mañana.
Tu hora. Tu momento. Tu canción.
Aunque mentiría si dijese que no me acuerdo de ti cada día.
Y que mi color favorito no fue el verte desde que aprendí a mirarte.
Ya no me sale escribirte. Pero no sabes lo bien que se me da pensarte.
Y ojalá no sólo volviese tu recuerdo y volvieses tú todo.
(Aprendí que no pasa nada bueno después de las dos de la mañana, y que tan sólo una hora después, si al corazón le da por llamarte, a ver quién cojones se queda en la cama.)
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