
Me hago pequeñita. Más aún.
Me invaden sentimientos sin previo aviso, incluso algunos que no sé de dónde vienen, que ni siquiera sabía que existían.
Me convierto en un pequeño Sol. Explosión de sentimientos. Combustión Interna.
Mi cuerpo se hace cada vez más insignificante. No quepo ya en mi.
Esos sentimientos me queman y necesitan salir.
Cada segundo que se quedan de más, muero un poco por dentro.
Pero, de repente, mi explosión se apaga. Me voy enfriando.
Los sentimientos se quedan, pero congelados en lo más profundo de mi, hasta que un día vuelva esa chispa, ese incendio, esa explosión que me derrita por dentro y me deje insensible para, aparentemente, siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario