Dudoso, una vez más, estado mental. ¿Por qué escribes justo
ahora? ¿Para qué precipitarse? Quizás no debería, pero si no es cuando lo siento…
¿entonces cuándo? Las palabras se amontonan y es inevitable dejarlas salir. Encabeza la lista el miedo a que dejen de necesitarme. Poco a poco se entremezclan mis entrañas y van formando,
mediante un baile desordenado, un gran ovillo con nudos que aprietan lo más
hondo hasta robar la respiración. Me impide pensar con claridad, si quiera
pensar. Dónde quedaron la inspiración y las ganas, más que de
encerrarme en mí indefinidamente. Dependencia maldita y admiración, dos peligros si van de la
mano, sustituidas ahora por una decepción fría, dolorosa. Suene exagerado, difícil aproximarse aun así a
este sentimiento. Atrapada por mis fobias... y mi filia, eres tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario