Últimamente dudo tanto de ti
que cada vez me reconozco menos.
Dudo que algún día me complementes,
que pienses en mi,
o de tus palabras.
He pronunciado tantos "yo ya no",
"no voy a volver",
"nunca más".
He ido acumulando nudos en el estómago,
en la garganta,
y hasta en los putos pulmones.
He dormido en la comodidad
de tus mentiras
y he soñado que eran verdad.
He visto gente caer por
mucho menos y yo
estoy a punto.
Pero voy a parar de darte vueltas.
Porque no te pienso dar el gusto.
Y tú ya no tienes solución.
(...que te den.)
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