Que no sabían luchar, ellos sólo sabían sacar las armas.
No querían nada de lo que necesitaban. Sólo aguante frágil, falsa comodidad. Con su 'todo es ahora', con su 'nada es eterno'. Pero paciencia con límite agotado -siempre en la letra pequeña- y aun así el quererse no mucho aunque de verdad.
Nunca habían necesitado todo lo que querían. Sólo otoño y hojas caídas quejándose al ritmo de sus pasos; pero invierno siempre gris y el puto frío calándose hasta llegarles al mismísimo alma. Quizá lo que les hacía reaccionar y ya querían y necesitaban. Sin estar preparados.
No lucharon, sólo daños por no saber cómo atacar...sí con qué.
No hay comentarios:
Publicar un comentario