Es extraño. Volver a lo de antes. El mismo olor, la misma risa en el momento exacto y su consiguiente cruce de miradas.
Es extraño volver porque ya no es lo de antes. Nos miramos y no me besas. Nos callamos y no me acaricias la rodilla. Te ríes y no me llamas idiota. Y es diferente, porque ya no te quiero. No sé ni si te quise. Pero debí de hacerlo. Porque me has hecho sentir como en casa nada más pisarte.
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