Éramos
una empresa de mudanzas con los muebles del amor. Necesitábamos un
impulso, una razón para seguir adelante. Soñar era fácil, vivir era
difícil. Por eso vivíamos soñando, tú y yo. Y aunque a veces volaba
bajo, cogía altura al verte. Predestinados al fracaso, sí, pero las
ganas nos sobraron. Hacíamos lo que mejor se nos ha dado siempre, jugar
con cosas que se nos escapaban de las manos. Teníamos los ingredientes perfectos para que funcionase...pero la receta, eso fue lo que nos falló.

No hay comentarios:
Publicar un comentario