Un día abriremos los ojos y nos daremos cuenta de que hemos pasado una vida. Hemos vivido una vida. Me encargaré de que podamos decir "hemos disfrutado una vida" y espero que también la hayamos aprovechado y nos hayamos divertido haciéndolo. Que podamos pensar en todos los buenos momentos, las millones de risas y que un trillón de fotos nos ayuden a recordarlo. Toda una vida, se dice pronto. Pero al recordarla, una vida parece un suspiro. Si quieres, suspiraré contigo. Una vida entera, que al recordarla parece un descuido que nos llevó a dónde menos sospechábamos, a dónde nunca habíamos imaginado. Un día nos encontraremos delante de un cruce de caminos y avanzaremos por uno de ellos sin saber que no podremos volver atrás. Sin saber que el camino andado va a desaparecer, y lo único que quedará será mirar atrás.. y reírnos. Sé que un día miraremos atrás y nos reiremos. Con 50, 60 o incluso 70 años, estaremos delante de un espejo poniendo caras feas y ojos bizcos; nos miraremos y te dará uno de tus ataques de risa que, cómo no, me contagiará a mi también. Yo levantaré los hombros y te diré: "dicen que reír alarga la vida". Nosotras, volviendo a ser niñas pequeñas. Quizás nunca dejaremos de serlo. ¿Por qué no? Hagamos de esto un juego. Juguemos, juguemos a vivir una aventura. Juguemos para hacer reír una a la otra. Juguemos a que somos invencibles, a que juntas nadie puede vencernos. Juguemos a imaginar nuestro futuro. Juguemos a llegar a lo más alto y no rendirnos nunca, confiando en que lo imposible sólo tarda un poco más. Juguemos a sonreír. Juguemos de un lado para otro, sin parar. Juguemos a fotografiar futuros recuerdos. Juguemos a estar en la cima. Mejor que eso. Juguemos sin que sea un juego, porque será nuestra realidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario